1. El verso

Es la unidad mínima de elocución de un poema, sujeta a una métrica, ritmo o cadencia determinadas.

En este apartado entenderemos por métrica la cantidad de sílabas en las que es posible dividir un verso para su clasificación, y no el conjunto de características de la poesía versificada.

2. ¿Cómo se miden los versos?

Los versos se miden por su número de sílabas, atendiendo especialmente a su fonética. Sin embargo siempre tendremos presente la siguiente regla según el acento del verso:

  1. Si el verso acaba en una palabra aguda, se cuenta una sílaba más.
  2. Si el verso acaba en una palabra esdrújula, se cuenta una sílaba menos.

Como vemos la razón es estrictamente fonética. Una vocal tónica —vocal que recibe la mayor fuerza de pronunciación— en la sílaba final de la palabra, produce un efecto de alargamiento de la misma. Por otra parte, en una palabra esdrújula, la sílaba intertónica parece más corta, como si no existiera:

Adoro la hermosura, y en la moderna estética (14 sílabas: 15-1)
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard. (14 sílabas: 13+1)

(Antonio Machado, Retrato)

2.1. Licencias métricas

Para medir correctamente los versos es preciso tener en cuenta los siguientes fenómenos fonéticos. Estos influyen en el conteo silábico, o le dan flexibilidad. De ellos, la sinalefa es la única obligatoria, porque está en la tendencia natural al leer el verso, mientras que los otros son licencias métricas permitidas, aunque no corresponden a la tendencia natural del habla:

2.1.1. Sinalefa

La vocal situada al final de una palabra se une con la vocal inicial de la siguiente palabra, y se cuentan como una sola sílaba. Se impide en las pausas —que veremos más adelante— a excepción de las pausas internas. Este es un fenómeno absolutamente normal en la lengua hablada, por tanto no merece atención detallada a la hora de realizar un comentario métrico, a no ser que la sinalefa sea muy insólita o suene muy violenta o desagradable al oído:

¡Hola hidalgos y escuderos (sinalefa: la-hi, y-es)
de mi alcurnia y mi blasón! (sinalefas: mi-al, nia-y)

(Ángel de Saavedra, Duque de Rivas)

La división fonética silábica se contaría así:

Ho - lahi - dal - gos - yes - cu - de - ros (8 sílabas)
de - mial - cur - niay - mi - bla - són (8 sílabas —aguda—)

Cuando existe cesura —pausa versal, que veremos más adelante— no se realiza la sinalefa.

2.1.2. Hiato

Fenómeno contrario a la sinalefa. Consiste, precisamente, en no hacer sinalefa, debido a que la vocal siguiente es tónica. La vocal final de una palabra y la inicial de la siguiente palabra se mantienen en sílabas diferentes:

De la pasada edad, ¿qué me ha quedado?
O ¿qué tengo yo, a dicha, en lo que espero
sin ninguna noticia de mi hado? (hiato: mi / hado)

(Andrés Fernández de Andrada)

2.1.3. Sinéresis

Se trata de la reducción a una sola sílaba de dos vocales en el interior de una palabra, que normalmente se consideran como sílabas distintas:

Muele pan, molino muele
trenza, veleta, poesía. (sinéresis: poe-sí-a - se cuentan tres sílabas en vez de las cuatro que constituyen la palabra)

(Dámaso Alonso)

2.1.4. Diéresis

El fenómeno contrario a la sinéresis. Consiste en la separación de un diptongo (dos vocales que constituyen una sola sílaba), que pasa a considerarse como dos sílabas distintas:

Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo (diéresis: ru-i-do - se cuentan tres sílabas en vez de las dos que constituyen la palabra)

(Fray Luis de León)

Otras figuras que pueden alterar el tamaño de los versos son las figuras de transformación o metaplasmos. Sin embargo aquí no nos ocupan, dado su raro uso en la poesía moderna. Los veremos en otra entrada. 

3. ¿Cómo se separan los versos?

Cada verso se separa mediante una pausa del que le sigue. Este intervalo de silencio, a veces brevísimo, no siempre coincide con el sentido del verso; pero de todos modos la pausa final es indispensable, porque individualiza al verso como unidad de ritmo.

3.1. Pausa versal

Es la pausa que advierte claramente el oído, unas más breves que otras, según sean meras divisiones rítmicas o también de sentido.

3.2. Pausa mayor

Es la pausa indicada por la puntuación, como en prosa.

3.3. Pausa estrófica

Es la que se produce al acabar una estrofa.

3.4. Pausa interna

Es cualquier otra pausa que aparezca en el interior del verso exigida por el ritmo y la estructura.

3.5. Cesura y Hemistiquio

La cesura es una pausa interna que divide al verso en dos o más partes, iguales o no, según su extensión, y presente en versos de más de once sílabas. Los versos muy extensos pueden tener incluso tres o más cesuras.

El hemistiquio es es la mitad o fragmento de un verso producido por la cesura. Para efectos métricos se toma como si fuese un verso entero

Veamos un ejemplo de versos de catorce sílabas separados por cesura en dos hemistiquios de siete sílabas. Recordemos los usos de las licencias métricas ya aprendidas:

Anduvo, anduvo, anduvo. || Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, || le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol || a cuestas del titán. 

(Rubén Darío)

3.6. Encabalgamiento

Consiste en un desfase entre la pausa versal y la sintaxis del verso. La pausa versal se reduce al mínimo porque la oración que comenzó en un verso continúa en el siguiente. Recibe este nombre porque el sentido del verso cabalga sobre el verso que le sigue. El verso encabalgante es aquel en el que se inicia, y el verso encabalgado, que es aquel donde termina.

3.6.1. Encabalgamiento suave: se produce cuando la unidad de sentido termina al final del siguiente verso, o continúa fluyendo sobre el encabalgado más allá de la quinta sílaba:

Del mayor infanzón de aquella pura
república de grandes hombres era
una vaca sustento y armadura…

(Francisco de Quevedo)

3.6.2. Encabalgamiento abrupto: se produce cuando la unidad de sentido termina en las primeras sílabas del siguiente verso:

Mas luego vuelve en sí el engañado
ánimo, y conociendo el desatino,
la rienda suelta largamente al lloro.

(Fray Luis de León)

3.6.3. Encabalgamiento léxico: se produce cuando el verso parte una palabra:

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
con sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

(Fray Luis de León)

3.7. Braquistiquio:

También llamado hemistiquio corto, es la estructuración pausal más breve del verso castellano y no llega a cuatro sílabas. Se trata de un corte o pausa breve para poner algo de relieve. Se puede producir dentro de un encabalgamiento abrupto, pero también puede darse de forma autónoma, como en los siguientes ejemplos:

Las hojas que en las altas selvas vimos /
cayeron, / y nosotros a porfía /
en nuestro engaño inmóviles vivimos.

(Andrés Fernández de Andrada)

La mala yerba al trigo ahoga, / y nace /
en lugar suyo la infelice avena.

(Garcilaso de la Vega)

4. ¿Cómo se clasifican los versos?

Las formas de clasificar los versos son muy variadas y dependen de su enfoque. Para efectos prácticos, estas son las más comunes:

4. 1. Según la presencia o no de rima

4.1.1. Verso rimado: es aquel cuya palabra final rima con la palabra final de al menos otro verso.

4.1.2. Verso suelto: es aquel que no rima dentro de una composición en la que los restantes versos sí riman.

4.1.3. Verso blanco: es aquel que no rima dentro de una composición en la que los demás versos tampoco riman, pero todos se ajustan a las restantes normas métricas.

4.1.4. Verso libre: es aquel que no tiene ni rima ni medida, y pertenece a una composición en la que todos los versos son de este tipo.

4.2. Según su acento

4.2.1. Verso llano o paroxítono: la palabra final del verso es llana o grave.

4.2.2. Verso agudo u oxítono: la palabra final del verso es aguda u oxítona. Se cuenta como si tuviera una sílaba más.

4.2.3. Verso esdrújulo o proparoxítono: la palabra final del verso es esdrújula o proparoxítona. Se cuenta como si tuviera una sílaba menos.

4.3. Según su disposición acentual

4.3.1. Verso trocaico: la disposición de los acentos caen en sílabas pares.

4.3.2. Verso yámbico: la disposición de los acentos caen en sílabas impares.

4.3.3. Versos mixtos: se mezclan las dos cadencias.

4.4. Según su número de sílabas

4.4.1. Según su integridad

Versos simples: son versos de menos de doce sílabas.

Versos compuestos: son versos de doce o más sílabas separados en versos simples por medio de una o más cesuras.

4.4.2. Según la tradición

La poesía tradicional o popular suele usar versos de arte menor, especialmente el octosílabo, como corresponde a una temática ligera y un estilo más coloquial, mientras que los poetas cultos utilizan todo tipo de versos, especialmente los de arte mayor, que suelen ser más apropiados para extenderse en pensamientos más profundos.

Versos de arte menor: son versos de entre dos y ocho sílabas.

Versos de dos sílabas: bisílabos
Versos de tres sílabas: trisílabos
Versos de cuatro sílabas: tetrasílabos
Versos de cinco sílabas: pentasílabos
Versos de seis sílabas: hexasílabos
Versos de siete sílabas: heptasílabos
Versos de ocho sílabas: octosílabos

Versos de arte mayor: son versos de nueve o más sílabas.

a. Simples:

Versos de nueve sílabas: eneasílabos
Versos de diez sílabas: decasílabos
Versos de once sílabas: endecasílabos

b. Compuestos:

Versos de doce sílabas: dodecasílabos
Versos de trece sílabas: tridecasílabos
Versos de catorce sílabas: tetradecasílabos o alejandrinos
Versos de quince sílabas: pentadecasílabos (poco comunes)
Versos de dieciséis sílabas: hexadecasílabos (poco comunes)
Versos de diecisiete sílabas: heptadecasílabos (poco comunes)
Versos de diecisiete sílabas: octodecasílabos (poco comunes)
Versos de diecinueve sílabas: eneadecasílabos (poco comunes)

(Étc.)

Versículo: verso de extensión desmedida sin rima que se articula según su propio ritmo interno mediante repetición de palabras, conceptos o estructuras sintácticas.

Caligrama: composición poética en la que las palabras están dispuestas de modo que representan una figura relacionada con el contenido del texto.

Ejemplos:

Bisílabo (2 sílabas)

Viste
triste
sol?

(Rubén Darío)

Trisílabo (3 sílabas)

Yo en una
doncella
mi estrella
miré.

(Rubén Darío)

Tetrasílabo (4 sílabas)

Tantas idas y
venidas
tantas vueltas
y revueltas...

(Tomás de Iriarte)

Pentasílabo (5 sílabas)

La señorita
del abanico,
va por el puente
del fresco río.

(Federico García Lorca)

Hexasílabo (6 sílabas)

Moça tan fermosa
non vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

(Marqués de Santillana)

Septasílabo (7 sílabas)

¡Pobre barquilla mía
entre peñascos rota
sin velas desvelada
y entre las olas sola!

(Lope de Vega)

Octosílabo (8 sílabas).

Es el verso más importante de entre los de arte menor y el más antiguo de la lírica castellana. Es el verso característico del romance.

Que por mayo era por mayo
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor...

(Romancero)

Eneasílabo (9 sílabas)

¡Juventud, divino tesoro,
que te vas para no volver!
Cuando quiero llorar no lloro...
y, a veces, lloro sin querer.

(Rubén Darío)

Decasílabo (10 sílabas)

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

Endecasílabo (11 sílabas)

Es el verso más importante de entre los de arte mayor. Es un verso de procedencia italiana que se introdujo en España con el Renacimiento. Normalmente exige acento en la sexta sílaba. Hablaremos más de este tipo de verso en el apartado sobre versificación.

Eres la primavera verdadera,
rosa de los caminos interiores,
brisa de los secretos corredores,
lumbre de la recóndita ladera.

(Juan Ramón Jiménez)

Dodecasílabo (12 sílabas)

Los dos hemistiquios suelen medir 6 + 6 sílabas, pero también pueden darse hemistiquios de distinto número de sílabas (7 + 5).

Adiós para siempre la fuente sonora,
del parque dormido eterna cantora.
Adiós para siempre; tu monotonía,
fuente, es más amarga que la pena mía.

(Antonio Machado)

Tridecasílabo (13 sílabas)

Yo palpito tu gloria mirando sublime
noble autor de los vivos y varios colores.
Te saludo si puro matizas las flores,
te saludo si esmaltas fulgente la mar.

(Gertrudis Gómez de Avellaneda)

Alejandrino o tetradecasílabo (14 sílabas)

Los dos hemistiquios suelen medir 7 + 7 sílabas, pero también pueden darse hemistiquios de distinto número de sílabas (8 + 6).

Su verso es dulce y grave; monótonas hileras
de chopos invernales en donde nada brilla;
renglones como surcos en pardas sementeras,
y lejos, las montañas azules de Castilla.

(Antonio Machado)

Existen versos de longitud superior a catorce sílabas, pero son relativamente raros en la literatura castellana:

Pentadecasílabo (15 sílabas)

¿Del cíclope al golpe que pueden las risas de Grecia?
¿Qué pueden las gracias, si Herakles agita su crin?

(Rubén Darío)

Hexadecasílabo (16 sílabas)

Decidido las montañas el resuelto tren perfora
el redoble acompasado de su marcha monofónica.

(Salvador Rueda)

Heptadecasílabo (17 sílabas)

Dios salve al rey del verso, que con su canto de bronce impera
y habla la fabulosa lengua del pájaro y de la fiera:
varón de fuertes bíceps, pecho velludo, frente altanera,
que desdobla en la India las cuatro rayas de su bandera.

(José Santos Chocano)

Octodecasílabo (18 sílabas)

Bajo de las tumbas que recios azotan granizos y vientos,
sobre las montañas de cumbres altivas y toscos cimientos,
y en mares, y abismos, y rojos volcanes de luz que serpea,
feroz terremoto retiembla y se agita cual sorda marea.

Salvador Rueda)

Eneadecasílabo (19 sílabas)

Los tristes gajos del sauce lloran temblando su inmortal rocío
como estrofas de Prudhomme lloran las ondas, cíngaras del río...
Parece un gran lirio la nívea cabeza del viejo Patriarca.

(J. Herrera Reissig)

Versículo

Quizá el clamoroso mar que en un zapato intentara una noche acomodarse, el infinito mar que quiso ser rocío.

(Vicente Aleixandre)

Caligrama

(Juan José Tablada, Impresión de La Habana)

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